/ diciembre 27, 2020/ Uncategorized

Este último trimestre he tenido la suerte de hacer un taller de relato impartido por Eloy Tizón, era algo que hacía tiempo que quería hacer, poder recibir de primera mano las clases de uno de los mejores cuentistas actuales. Uno de los ejercicios que propuso fue un bestiario y escribí lo que voy a compartir a continuación, tengo alguno más y espero ir añadiéndo más aún.

Escafondrio

El escafondrio es un pez raro, raro porque no le gusta el agua y todo su afán es sacar la cabeza y si es posible, medio cuerpo y recostarse sobre las piedras de los ríos en los que habita. Así, tumbado al sol parece un turista de interior que se despereza sobre un lancho cualquiera en una poza cualquiera. Pero su principal característica está en su cabeza, rodeada por una membrana transparente y circular que le cubre por completo cuando se encuentra fuera del agua. Así gracias a ella puede permitirse el lujo de alargar su vida sobre-acuática mucho más tiempo que otros peces. Por otro lado es un animal difícil de ver actualmente aunque fue muy común, casi una plaga, en tiempos pretéritos en los que no era habitual tropezarse con nadie chapoteando en las frescas y agrestes gargantas. A medida que los ríos se llenaban de bañistas el escafondrio iba desapareciendo debido a su carácter confiado y a sus ganas de vivir fuera del agua. Para los visitantes resultaba tan fácil como sentarse junto a uno de ellos y en un lento pero audaz golpe de mano coger al pez para llevárselo hacia la parrilla dominguera mientras en sus ojos se dejaba entrever una mirada de satisfacción ante la perspectiva de no volver al agua nunca más.