/ julio 7, 2018/ Clásicos, Frases/ 0 comentarios

«Y así, ajenos a la solemnidad de los mundos, indiferentes a lo divino y despreciadores de lo humano, nos entregamos con futilidad a las sensaciones sin propósito, cultivadas en un epicureismo sutil, como conviene a nuestros nervios».

Traducción y edición: Manuel Moya. Alianza Editorial.

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